lunes, 19 de mayo de 2014

La tipografía


Retomando nuevamente el texto de Roberto Zavala Ruiz se explica en el siguiente capítulo que dentro de cada libro también existe una morfología. ¿A qué nos referimos con esto?, a que dentro de cada página existen ciertos elementos que son necesarios explicar.

Un elemento imprescindible en la morfología interna del libro es la caja, la cual es el espacio que ocupa la página tipográfica y donde se ubican los párrafos en el total de una cuartilla. También se le puede denominar mancha ya que alrededor debe predominar la ausencia del color y el contraste de ambos da la sensación de una mancha.

Roberto Zavala Ruiz menciona que los textos suelen ocupar aproximadamente el 75 o 80 por ciento del ancho total de la páginas. En las líneas superiores e inferiores se aplican de manera automática los márgenes de 22 mm por lado.

Por lo tanto, son cuatro los márgenes dentro de un libro. El superior o también conocido como cabeza, el inferior o  denominado falda, el exterior o de corte, y el interior o de lomo. La caja incluye, además del espacio ocupado por los párrafos del cuerpo, a las faldas y cornisas de la página.

En México se le llama colgado o descolgado al espacio que se deja en los principios del capítulo y divisiones mayores de un libro, entre el límite superior de la caja y la cabeza del apartado. Estos elementos blancos también conllevan una relevancia dentro de la misma obra ya que le otorgan diseño y estética.

La sangría, que es el espacio que se deja entre la primera línea de los párrafos de la composición para iniciar un párrafo, es otro elemento importante. La sangría sirve para que el lector encuentre fácilmente el inicio de una idea, para que la vista no se agote y la lectura sea sencilla y rápida.

El espaciado entre palabras y la interlínea constituyen más elementos a considerar en los blancos de un libro.  Éstas representan la división entre las líneas de escritura de los diferentes párrafos y las mismas palabras. Y como el resto de blancos, también se modifican por dimensiones que se acrecientan.

Los blancos sirven para hacer más fácil la tarea tanto del escritor como del lector. Los espacios en blanco dan la percepción de que existe luz lo cual abre el ojo y permite que la lectura sea más sencilla, más clara y menos cansada.

Las rayas o filetes son las líneas divisorias entre una gráfica o imagen y el resto del texto. Estos dividen los diferentes elementos dentro de una página para que ésta sea más cómoda para el lector.

Evidentemente depende de cada editorial la forma en que se organizan los distintos elementos que hemos mencionado anteriormente. La morfología interna del libro depende también, en gran medida, del diseñador editorial. Es él quien, en conjunto con la editorial, decide de qué forma estructurar el contenido del libro.

Sin embargo, existen tres formas distintas, a las cuales generalmente las editoriales se apegan, para organizar el texto de un libro, el normal, el francés y el moderno. A continuación explicare de forma breve cada una.

El normal es que el se utiliza en la escritura común. Consiste en un bloque de líneas donde sólo la primera lleva sangría. Ésta se utiliza en casos formales en donde la lectura no debe ser rápida pero sí comprensible.

En el estilo o modo francés se sangran todas las líneas menos la primera. Éste es un modelo que se utiliza comúnmente para las bibliografías. Enfatiza la diferencia entre un concepto y otro, elemento que funciona para captar la atención del lector y para que la comprensión sea más rápida y sencilla.

Finalmente y por último, la forma o estilo moderno es un modelo de párrafos sin sangría. Este se utiliza para documentos poco formales donde no es necesaria la atención del lector o más bien se pierde después de las primeras líneas.


Bibliografía:

Roberto Zavala Ruíz: “Familias y caracteres tipográficos”, en: El libro y sus orillas, UNAM, México, 2003. 

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