Es necesario dentro de una editorial que se realicen procedimientos de
revisión dentro de la recopilación de un material que está próximo a
publicarse. La publicación de un libro no consta únicamente en conseguir que el
autor firme la liberación de sus derechos, es necesario que el texto se exponga
a gran cantidad de revisiones con el objetivo de que, al ser publicado el
libro, no se le encuentre ninguno de los errores que posteriormente
explicaremos.
La persona que se encarga de estas revisiones es el corrector de
manuscritos. Como lo dice su nombre, es quien corrige el texto antes de ser
publicado. Revisa la obra desde una perspectiva ortográfica, gramática y en
calidad de sintaxis.
A pesar de la experiencia que puedan tener los
autores de las obras literarias; hablamos de personas de gran renombre como
Carlos Monsiváis, Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, entre otros, siempre
existirán los errores que permanecieron invisibles para sus creadores. Por esto
es imprescindible la figura del corrector de manuscritos.
También existen los casos en los que no se trata de
una obra literaria original sino de la traducción de un texto en otro idioma.
Particularmente la relación entre corrector de manuscritos y el traductor se
torna estrecha y totalmente vinculada ya que es necesario para cualquier
corrección digna de ser publicada que se encuentre en total concordancia con el
texto original.
Datus C. Smith enumera siete cuestiones elementales que todo corrector debe
de realizar:
· Legibilidad del texto: anteriormente se entregaban los manuscritos escritos
a mano o máquina por lo que era necesaria una revisión más compleja por
tratarse de un texto escrito con esta naturaleza, sin embargo, hoy en día, los
manuscritos se entregan a computadora y esto vuelve la tarea un poco más
sencilla
· Unificación de las ideas y frases: selección específica y precisa de los
conceptos a desarrollar a lo largo de la obra,
intentando omitir siempre sinónimos que podrían confundir al lector en
el proceso de comprensión de la lectura.
· Uso de una gramática correcta: es esencial conocer las formas correctas de
escribir y de redactar ya que no es lo mismo lo uno que lo otro. Para tener
este conocimiento es necesario que los correctores de manuscritos conozcan a
profundidad sobre la lengua, la gramática y otro tipo de disciplinas que les
permitan realizar un trabajo eficaz.
· Fortalecimiento de la claridad y estilo de la obra: cada texto conlleva el
estilo de su autor, es imprescindible para las editoriales que éste sobresalga
para que el lector logre diferenciar y reconocerlo entre los demás.
· Veracidad de la información: un elemento muy importante que quienes
estudiamos periodismo conocemos a la perfección, es básico que los datos que se
aportan en cualquier texto publicado, ya sea un libro, un reportaje, una nota
informativa, o cualquier otro difundido por un medio de comunicación, tenga
datos sustentados y comprobados, si esto no ocurriese el libro podría
enfrentarse a problemas legales después de su publicación.
· Propiedad y legalidad de los contenidos citados o consultados: Nos
referimos a los permisos, derechos de autor, legislaciones nacionales y
políticas editoriales que podrían deslegitimar el material editado y que
también llevarían a problemas legales posteriores. Por lo tanto, un corrector
de manuscritos debe de tener un amplio conocimiento sobre el marco legal que
permea al mundo editorial.
· Verificación de los detalles de producción: es necesario que se puntualicen
los distintos elementos que conformaron el proceso que culmina en la producción
del libro, reconocer a quienes participaron en éste y darle crédito a quien lo
merece.
En cualquiera de los puntos mencionados anteriormente, la relación entre
corrector y autor puede verse compleja ya que algunos autores se sienten
agredidos cuando una persona ajena a ellos les dice que su obra tiene errores y
que es necesario modificarla. Por esto, el corrector debe de ser elegante,
sutil y amable con las correcciones de manuscritos originales.
Ya que se termino con el proceso de corrección de un texto y éste se
encuentra en las condiciones perfectas para ser publicado, el texto vuelve a ser
enviado al autor para que él apruebe las modificaciones que se realizaron.
Después, se vuelve a leer para darle una última confirmación y finalmente se
imprime una prueba para realizar una re-visualización.
Finalmente, después de haber realizado gran cantidad
de revisiones y que se comprueba que el libro no lleva ningún error que pueda
poner en peligro el nombre de la editorial, el libro es publicado para ser
distribuido a sus lectores. Incluso después de un trabajo tan complejo, se
llegan a encontrar libros y publicaciones con errores de este índole.
Bibliografía:
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Datus C. Smith: “5.
Corrección del manuscrito”, en: Guía para la publicación de libros, UdeG/ASEDIES-México,
1991.
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