Los libros son básicos para
la formación educativa de cualquier país, sin embargo, no muchas veces se
conoce lo que implica imprimir un libro. Fernando Esteves Fros y Jorge
Vanzulli, en su texto Administración de
una empresa de cultura, aportan ciertos lineamientos que son esenciales
para la construcción y desarrollo de cualquier entidad que se dedique a la
creación e impresión editorial.
En primera instancia la
imaginación y creatividad son inherentes a esta profesión. Igualmente se
requiere una capacidad de organizar que logre hacer viable a una empresa. Es
decir, la administración gestiona a la organización.
Se debe conocer también la
demanda actual de la sociedad, las necesidades de la población que se deben
cubrir. De la misma forma, analizar éstas para definir una futura demanda, lo
que la sociedad necesitará en un futuro.
Existen algunos conceptos
generales que responden a la administración editorial. A continuación se
definirán y explicarán con el objetivo de comprender el funcionamiento de este
tipo de empresas.
Una editorial es un conjunto
de personas organizadas que buscan un fin en común, en este caso, la
administración de la empresa que edita e imprime los libros y cualquier
publicación. Éstas pueden ser de dos tipos, con o sin fines de lucro.
Aquellas que son con fines de
lucro abundan en el país y en cualquiera dentro del capitalismo actual. Éstas
se deben concentrar en aspectos mercadotécnicos como la oferta; ¿con qué
productos dará mayor satisfacción?, la demanda; ¿qué necesidades pretende
satisfaces?, y finalmente la habilidad distintiva; la ventaja competitiva que
lo diferencia de las demás.
Las editoriales sin fines de
lucro son las universitarias o las estatales. De la misma forma se deben
preocupar por la oferta y la demanda, pero su propósito es diferente a obtener
ingresos, lo que buscan es difundir la información, transmitir conocimientos y
educar al país.
El objetivo de la empresa
editorial es, como cualquier otra, mantener su rentabilidad. Cuenta con dos
tipos de roles: la dirección; con funciones primarias: la producción y
comercialización, y la ejecución; con funciones auxiliares: la administración.
Una editorial busca, además
de mantenerse como empresa, la configuración de un catálogo con características
específicas y la promoción y distribución de los títulos que la conforman. Esta
línea de objetivos se ve reflejada en la misión de la compañía.
Una herramienta básica para
las empresas editoriales es el organigrama. Éste es una división de tareas con
la jerarquización de cada persona con cada uno de sus roles.
Un organigrama básico se conforma por una dirección general
que controla las distintas unidades funcionales básicas, los departamentos y
las distintas actividades editoriales específicas. La producción, la comercialización
y la administración forman parte de las unidades básicas.
De la primera se subdivide el departamento editorial que se
conforma por edición, corrección de estilo, departamento de arte, producción
industrial y derechos de autor y subsidiarios.
De la segunda se desarrolla el departamento comercial el cual
se divide en departamento de ventas, estudios de mercado, promoción y
marketing, prensa, almacenaje y distribución y exportaciones.
Finalmente, de la tercera depende el departamento administrativo
financiero que se divide en compras, finanzas, contabilidad, recursos humanos y
servicios generales.
Fuente: Sagastizábal, Leandro de y Fernando Esteves Fros
(comps.), 2002, “2 Administración de una empresa de cultura”, en El mundo de la edición de libros, Buenos
Aires, Paidós/Diagonales

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