domingo, 16 de febrero de 2014

Señor Editor


Los libros son básicos para la formación educativa de cualquier país, sin embargo, no muchas veces se conoce lo que implica imprimir un libro. Fernando Esteves Fros y Jorge Vanzulli, en su texto Administración de una empresa de cultura, aportan ciertos lineamientos que son esenciales para la construcción y desarrollo de cualquier entidad que se dedique a la creación e impresión editorial.

En primera instancia la imaginación y creatividad son inherentes a esta profesión. Igualmente se requiere una capacidad de organizar que logre hacer viable a una empresa. Es decir, la administración gestiona a la organización.

Se debe conocer también la demanda actual de la sociedad, las necesidades de la población que se deben cubrir. De la misma forma, analizar éstas para definir una futura demanda, lo que la sociedad necesitará en un futuro.

Existen algunos conceptos generales que responden a la administración editorial. A continuación se definirán y explicarán con el objetivo de comprender el funcionamiento de este tipo de empresas.

Una editorial es un conjunto de personas organizadas que buscan un fin en común, en este caso, la administración de la empresa que edita e imprime los libros y cualquier publicación. Éstas pueden ser de dos tipos, con o sin fines de lucro.

Aquellas que son con fines de lucro abundan en el país y en cualquiera dentro del capitalismo actual. Éstas se deben concentrar en aspectos mercadotécnicos como la oferta; ¿con qué productos dará mayor satisfacción?, la demanda; ¿qué necesidades pretende satisfaces?, y finalmente la habilidad distintiva; la ventaja competitiva que lo diferencia de las demás.

Las editoriales sin fines de lucro son las universitarias o las estatales. De la misma forma se deben preocupar por la oferta y la demanda, pero su propósito es diferente a obtener ingresos, lo que buscan es difundir la información, transmitir conocimientos y educar al país.

El objetivo de la empresa editorial es, como cualquier otra, mantener su rentabilidad. Cuenta con dos tipos de roles: la dirección; con funciones primarias: la producción y comercialización, y la ejecución; con funciones auxiliares: la administración.

Una editorial busca, además de mantenerse como empresa, la configuración de un catálogo con características específicas y la promoción y distribución de los títulos que la conforman. Esta línea de objetivos se ve reflejada en la misión de la compañía.

Una herramienta básica para las empresas editoriales es el organigrama. Éste es una división de tareas con la jerarquización de cada persona con cada uno de sus roles.

Un organigrama básico se conforma por una dirección general que controla las distintas unidades funcionales básicas, los departamentos y las distintas actividades editoriales específicas. La producción, la comercialización y la administración forman parte de las unidades básicas.

De la primera se subdivide el departamento editorial que se conforma por edición, corrección de estilo, departamento de arte, producción industrial y derechos de autor y subsidiarios. 

De la segunda se desarrolla el departamento comercial el cual se divide en departamento de ventas, estudios de mercado, promoción y marketing, prensa, almacenaje y distribución y exportaciones.

Finalmente, de la tercera depende el departamento administrativo financiero que se divide en compras, finanzas, contabilidad, recursos humanos y servicios generales.

Fuente: Sagastizábal, Leandro de y Fernando Esteves Fros (comps.), 2002, “2 Administración de una empresa de cultura”, en El mundo de la edición de libros, Buenos Aires, Paidós/Diagonales


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