En el sexto Congreso Nacional de Lectura,
con la temática <<Lectura para construir una nación>>, el escritor
mexicano Carlos Monsiváis dio una conferencia llamada Elogio (innecesario de los libros). A continuación daré los puntos
más importantes sobre lo que se habló en aquella ocasión.
Lo primero que se mencionó fueron las
consecuencias que tiene la globalización en los procesos de la lectura. Las
industrias culturales norteamericanas, desde hace varias décadas, tienen el
control de los medios de comunicación, la difusión de contenidos culturales, y
por lo tanto, el control de los libros que más se comercializan.
Estas industrias globales existen también
en las editoriales. Grandes empresas que se dedican a publicar libros son las
que controlan en su gran mayoría lo que se lee. Las pequeñas editoriales se
mantienen como fuerzas resistentes que poco a poco desaparecen.
El internet es una herramienta que favorece
la lectura, a pesar de que es fragmentada y no responde a las mismas prácticas
de concentración que antiguamente se tenían para esta actividad.
La imagen, en las últimas décadas, ha
reemplazado a las letras. Actualmente se dice que el hombre vive en la
iconosfera, es decir, en el universo de la imagen. Esto se ve reflejado en las
fábricas de cultura, la televisión, el cine y el internet, medios masivos de
comunicación que tienen gran impacto en la sociedad.
La lectura se ha visto alterada por las
nuevas tecnologías que son característica del siglo XXI. Este es un hábito de
gran importancia para las personas ya que, a través de ella, la razón logra
situarse en distintos horizontes, ya sean poéticos, científicos o sociales.
Esta actividad vigoriza las opiniones morales y renueva cada pensamiento.
Es necesario recalcar que antes del ingreso
de las tecnologías a las actividades cotidianas tampoco se leía mucho. Es
decir, la ausencia de este hábito no es exclusivo de esta época, y por lo
tanto, tiene distintas causas. El desinterés de los gobiernos, la falta de una
educación básica vinculada a la lectura y la percepción de las librerías y
bibliotecas como espacios extraños y ajenos, contribuyen a que poca gente lea
constantemente.
La lectura es un habito que puede tanto
humanizar o deshumanizar a quien la realiza. Esto sucede ya que, a través de la
lectura, una persona puede llegar a ser distintas personas, sentir y percibir a
través de la imaginación. De la forma contraria, a lo largo de la historia de
la humanidad, las élites sociales son las que se han visto beneficiadas por la
lectura y han utilizado sus conocimientos para ser superiores a los demás.
“Si uno al leer no es otro y no es otros,
no es nadie”
El vocabulario y el habla de cada persona
son reflejo de la lectura que realiza, o la falta de ésta. Por ejemplo, gran
cantidad de políticos mexicanos dan discursos repetitivos y sin lógica,
utilizan palabras coloquiales e intentan parecer casuales. Al observar esto es
evidente que la lectura no es una actividad constante en su vida.
“Los límites de mi lenguaje son los límites
de mi mundo” Ludwig Wittgenstein
La falta de conocimiento e interés hacía la
lectura por parte de la clase gobernante ha causado presión sobre impuestos a
libros y distintas editoriales. Esto enfatiza la situación del país en donde
“El año que viene sí termino de leer este soneto”.
La sociedad actual es incapaz de
concentrarse. La falta del pensamiento abstracto y distintos referentes
culturales traen como consecuencia una “actitud distraía”, es decir, abandono y
desconocimiento de cualquier tipo de racionalidad compleja.
Este problema inicia desde la educación,
las escuelas públicas y privadas no han logrado actualizar los métodos de
enseñanza. Además, gran cantidad de jóvenes abandonan los estudios para
trabajar, esto sumado a la disminución constante de recursos del Estado que se
da a las escuelas públicas.
Pocas personas leen, y las que sí lo hacen
por diferentes razones. En ocasiones la gente se acerca a la lectura por
obligación, tareas en las universidades o en grados menores de la educación. Y
en su mayoría estas personas leen en copias Xerox, por lo tanto, aportan
ganancias a esta compañía pero no a las industrias editoriales y, mucho menos, a
los autores.
Se puede leer por muchas razones pero no se
ha reconocido, en América Latina, que este hábito tiene una ventaja primordial:
la lectura como estructura personal del conocimiento. Una persona que lee
conoce las ideas con pocas probabilidades de rechazo previo, de veneración
parroquial o de un miedo preventivo. No se ve a la lectura como el instrumento
del desarrollo personal que es.
Fuente: Monsiváis, Carlos, Elogio (innecesario) de los libros, retomado
en http://www.sergioramirez.org.ni/index2.html
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