lunes, 3 de febrero de 2014

"Elogio (innecesario) de los libros" de Carlos Monsiváis


En el sexto Congreso Nacional de Lectura, con la temática <<Lectura para construir una nación>>, el escritor mexicano Carlos Monsiváis dio una conferencia llamada Elogio (innecesario de los libros). A continuación daré los puntos más importantes sobre lo que se habló en aquella ocasión.

Lo primero que se mencionó fueron las consecuencias que tiene la globalización en los procesos de la lectura. Las industrias culturales norteamericanas, desde hace varias décadas, tienen el control de los medios de comunicación, la difusión de contenidos culturales, y por lo tanto, el control de los libros que más se comercializan.

Estas industrias globales existen también en las editoriales. Grandes empresas que se dedican a publicar libros son las que controlan en su gran mayoría lo que se lee. Las pequeñas editoriales se mantienen como fuerzas resistentes que poco a poco desaparecen.

El internet es una herramienta que favorece la lectura, a pesar de que es fragmentada y no responde a las mismas prácticas de concentración que antiguamente se tenían para esta actividad.

La imagen, en las últimas décadas, ha reemplazado a las letras. Actualmente se dice que el hombre vive en la iconosfera, es decir, en el universo de la imagen. Esto se ve reflejado en las fábricas de cultura, la televisión, el cine y el internet, medios masivos de comunicación que tienen gran impacto en la sociedad.

La lectura se ha visto alterada por las nuevas tecnologías que son característica del siglo XXI. Este es un hábito de gran importancia para las personas ya que, a través de ella, la razón logra situarse en distintos horizontes, ya sean poéticos, científicos o sociales. Esta actividad vigoriza las opiniones morales y renueva cada pensamiento.

Es necesario recalcar que antes del ingreso de las tecnologías a las actividades cotidianas tampoco se leía mucho. Es decir, la ausencia de este hábito no es exclusivo de esta época, y por lo tanto, tiene distintas causas. El desinterés de los gobiernos, la falta de una educación básica vinculada a la lectura y la percepción de las librerías y bibliotecas como espacios extraños y ajenos, contribuyen a que poca gente lea constantemente.

La lectura es un habito que puede tanto humanizar o deshumanizar a quien la realiza. Esto sucede ya que, a través de la lectura, una persona puede llegar a ser distintas personas, sentir y percibir a través de la imaginación. De la forma contraria, a lo largo de la historia de la humanidad, las élites sociales son las que se han visto beneficiadas por la lectura y han utilizado sus conocimientos para ser superiores a los demás.

“Si uno al leer no es otro y no es otros, no es nadie”


El vocabulario y el habla de cada persona son reflejo de la lectura que realiza, o la falta de ésta. Por ejemplo, gran cantidad de políticos mexicanos dan discursos repetitivos y sin lógica, utilizan palabras coloquiales e intentan parecer casuales. Al observar esto es evidente que la lectura no es una actividad constante en su vida.

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” Ludwig Wittgenstein


La falta de conocimiento e interés hacía la lectura por parte de la clase gobernante ha causado presión sobre impuestos a libros y distintas editoriales. Esto enfatiza la situación del país en donde “El año que viene sí termino de leer este soneto”.

La sociedad actual es incapaz de concentrarse. La falta del pensamiento abstracto y distintos referentes culturales traen como consecuencia una “actitud distraía”, es decir, abandono y desconocimiento de cualquier tipo de racionalidad compleja.

Este problema inicia desde la educación, las escuelas públicas y privadas no han logrado actualizar los métodos de enseñanza. Además, gran cantidad de jóvenes abandonan los estudios para trabajar, esto sumado a la disminución constante de recursos del Estado que se da a las escuelas públicas.

Pocas personas leen, y las que sí lo hacen por diferentes razones. En ocasiones la gente se acerca a la lectura por obligación, tareas en las universidades o en grados menores de la educación. Y en su mayoría estas personas leen en copias Xerox, por lo tanto, aportan ganancias a esta compañía pero no a las industrias editoriales y, mucho menos, a los autores.

Se puede leer por muchas razones pero no se ha reconocido, en América Latina, que este hábito tiene una ventaja primordial: la lectura como estructura personal del conocimiento. Una persona que lee conoce las ideas con pocas probabilidades de rechazo previo, de veneración parroquial o de un miedo preventivo. No se ve a la lectura como el instrumento del desarrollo personal que es.

Fuente: Monsiváis, Carlos, Elogio (innecesario) de los libros, retomado en http://www.sergioramirez.org.ni/index2.html


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